31 diciembre 2022

Ripapola baja de una escalera

 


Ahí tenemos a Ripapola, el pintor del pequeño pueblo de Periana, subido a una escalera, pinta que te pinta.
Los Parra que se asoman por el final de la calle. El sol que cae a plomo. Tenemos los ingredientes de la chanza que a continuación se va a producir.
Los Parra que esperan a que el pintor se suba a todo lo alto de la escalera, a pintar la fachada de la casa de un blanco andaluz de los que queman los ojos y las almas de las gentes del norte.
En cuanto los gamberros vislumbran que el pintor está en todo lo alto, cerca del cielo y de las nubes, gritan desde abajo:
- ¡¡¡¡  RIIIIPAAAPOOOLAAAA !!!!!
Aquel, oyéndose llamado baja de la escalera a toda velocidad, pero ya no hay nadie. Los Parra desaparecen en la esquina de la calle como si jamás hubieran asistido a la broma.
El pintor que sube de nuevo, ha de acabar el trabajo antes de que se escurra el sol por las montañas de la Axarquía.
Una vez está en todo lo alto se produce de nuevo el entuerto.
- ¡¡¡¡  RIIIIPAAAPOOOLAAAA !!!!
El aludido que vuelve a bajar hecho unos ciscos.
- Mira que como agarre a alguno no lo cuenta-dice murmurando entre dientes.
Los Parra, muertos de la risa tras la esquina se sujetan las mandíbulas de tanto reír.
Y allá que vuelve el pintor Ripapola a lo alto de la escalera.
- Mira que como no me dé tiempo a acabar esto los mato.
Y de nuevo:
- ¡¡¡¡  RIIIIPAAAPOOOLAAAA !!!!
Bajada de la escalera, cabreo monumental, gritos, persecuciones.
Otro día normal en las calles de Periana.



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